Gracias a Lu y a sus chancletas, puedo presentarles los dos premios más simpáticos y cariñosos que he recibido en mi vida:

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manosmagicas

Y como la consigna es COMPARTIRLOS, voy a compartir estos mismos PREMIOS con algunas blogomamás amigas:

Claudia, Ursula, Betsabé, Katya, Gamma (dónde estás, Gamma?), Monich, Carolate y Peti!!

Igualmente, pasen estos premios, compartamos la alegría de ser MAMÁS!!!

Besito…

Después de muchas lunas aqui estoy. Mar ya tiene 8 meses y 2 semanas, gatea por toda la casa, ya come verdura, tofu y huevo, se pone de pie al borde del sofá, o de la mesa de centro (que no esta al centro sino contra la pared), baila y canta. Me encanta verla y escucharla hacer esto último, apenas escucha alguna canción que le gusta, gatea rapidisimo hacia el borde de la mesa, se para y empieza a moverse. Sus canciones tienen letras monosilabicas: da-da-da, ma-ma-maaaaa, paaapapapaaaa. Tambien dice tete-tete y aveces lere-lere. A mi por supuesto se me cae la baba de ver a mi hija ganar independencia, desarrollarse, hacer todo lo que una bebé de 8 meses debe hacer.

Es una delicia ver crecer a los hijos y descubrir poco a poco sus personalidades no? Pero que me pueden decir las mamis experimentadas acerca de las muestras de caracter que tambien ocurren en esta etapa? Mar era hasta hace poco una dulce niña que nunca ponia resistencia a que se le cambiara de ropa, o los pañales. Hoy por hoy grita, se da vueltas y resiste con todas sus fuerzas estos rituales. Ni que decir de patalear cuando le quito algo que no debe llevarse a la boca, o le digo que no. Como empezar la disciplina?

A todo esto sumenle que siento a mi bebé indiferente, sabrá que soy su mamá? yo la lleno de besos, la acurruco contra mi pecho y trato de tener mucho contacto fisico con ella. Nos reimos, jugamos y siento que estamos pasandola bien. Pero cuando llego despues del trabajo no me recibe con pitos y flautas aun, si me voy no me reclama. Cuando empiezan los bebés a mostrar afecto?

Cuándo se hace obvio que entienden quien es mamá y papá? Por lo pronto me dedico a compartir con ella el mayor tiempo que pueda. La disciplino pero aun me siento insegura de como hacerlo. Mar crece es cierto, pero con ella crecen mis dudas y me siento vulnerable como madre.

Luego de una larga ausencia, aqui estamos otra vez.  Sin duda el fin de año es una epoca muy ocupada para todas las mamas pero una vez mas sobrevivimos y asi sigue la vida, verdad?

Ayer (Domingo) en la tarde  Nico y yo estabamos en el living, jugando, conversando, haciendo de todo un poco, de pronto me pide que le ponga su pijamas, (cosa nada de anormal en nuestra casa donde todos funcionamos en pijamas el fin de semana o en las noches cuando llegamos a casa despues del trabajo o el Jardin).  Le dije que ningun problema y le saque su polera, me dijo “sacame el pantalon Mami”, se lo saque y me dice “Sacame esto” (pañal) … me quede muda por unos segundos,  “estas seguro, porque mis planes eran empezar en primavera no en pleno invierno como ahora” “quieres que te saque el pañal? mientras el ya se lo estaba sacando solo.

Asi fue como hemos empezado una nueva etapa y la verdad es que me tomo de sorpresa, pero me encanta que mi hijo me diga cuando esta listo para algo nuevo.  Hace unos meses atras me dijo una noche que ya no queria dormir mas en su cuna y desde entonces esta durmiendo en una cama single de “hombre grande”,  me da una pena inmensa cuando pienso que ya no es mi bebe, pero al mismo tiempo me enorgullezco de ver como ha ido creciendo y como se va comunicando con nosotros cuando esta listo para algo nuevo.

Hoy es su primer dia en el jardin sin pañal, veremos que nos reporta su tia cuando lo vaya a buscar.

Ayer se mojo una vez y fue corriendo donde mi -  con cara de disgusto – a avisarme que estaba mojado, asi es que rapidamente cambiamos los panatalones, calzoncillos y calcetines y fue el unico incidente del dia.  Veremos cuanto tiempo nos toma esto y que tal vamos avanzando.

La tia del Jardin me dijo que ellas preferian usar “Pull Ups”, esos pañales mas delgados que parecen ropa interior, supuestamente, pero para mi gusto es lo mismo que un pañal, mas caro, dura menos y no aplica a la enseñanza de estar mojado e incomodo.  Pero como yo no soy ella y no tengo una sala con 8 niños de dos años (Dios me libre!) no le puedo contrariar, en nuestra Casa no usaremos Pull Ups, solo calzoncillitos de esos mas gruesos que tienen mas algodon en “esa” zona, para que absorban un poco mas que uno normal.  Por ahora en las noches seguimos usando pañal.

Ustedes que ya han pasado por esto, tienen algun consejillo que compartir?  Todo es bienvenido.

Cuanto tiempo dura este proceso? Se que cada niño es diferente, pero mientras mas opinioes tenga mejor idea puedo tener de como sera esto.

Hasta hace más o menos 2 meses mi hijo era casi un angelito. Como todo niño tenía sus “momentos” pero en el balance general era un niño más que tranquilo, obediente.

Mi Sebas tiene ya 2 años y medio. Y desde hace casi 2 meses se ha vuelto casi insoportable. Por todo da pelea. Todo quiere hacer solito, a todo dice que no. A la hora de vestirlo es un drama, pues quiere hacerlo sólo. Y el problema no es que lo haga solo, sino que a veces ya estamos atrasados para ir al nido y no deja de gritar y llorar porque no acepta que su mamá (menos la nana o su papá) lo vistan.

También sucede que cuando vamos al nido (y llevamos a una compañerita que vive en el edificio y con quien nos turnamos las llevadas), se pone a gritar y no quiere subirse (tampoco que lo suban) y no quiere que vaya la vecinita, quiere que todos se bajen y que sólo vaya él (y yo manejando obvio).

Grita tanto que a veces ya no se que hacer. Antes, cuando se molestaba con algo, yo le hablaba y el entendia y hacia lo que le pedia, Pero ahora no. He intentado varias cosas: a veces le canto una canción (inventada por mi) que le pide hacer lo que yo quiero que haga, a veces lo distraigo con la tv, a veces me voy un rato y lo dejo llorando. Pero ya se me está haciendo insoportable algunas veces.

El sábado por ejemplo, teniamos que ir a un cumpleaños y llegamos super tarde porque mi enano no quería cambiarse y lloró a mares. Hoy temprano, se levantó llorando y como la leche no se la di en su vaso nuevo, se puso a chillar de tal forma, que no me quedo otra cosa que mandarle una cuadrada como si fuera adulto. No se si fue porque nunca le habia hablado en ese tono o que pero acto seguido se calmo e hizo tooodo lo que yo le decia que hiciera. Pero más tarde, cuando íbamos al nido, lo mismo de siempre, se puso a llorar y no queria subir al auto porque Lu estaba también allí. Luego de “pelearme” un rato con él (lo bajé del carro y le dije: si no te calmas, no vamos), finalmente se subió en su silla (porque él se sube solo) y ya pude abrocharlo y finalmente salir hacia el nido (durante el camino no lloró ni dijo nada).

Sebas es mi único hijo y es altamente probable que sea hijo único. No quiero engreirlo ni malcriarlo y hago mis esfuerzos por que eso sea así. Pero últimamente me preocupa que se esté portando de esa manera y ya no sé que hacer con él, como dejar que tenga esas “pataletas”. Mi mamá dice que es una etapa, yo no sé, espero que así sea, pero quisiera que me relaten experiencias similares y como las han manejado. No quiero que se comporte asi ni que crea que gritando se solucionan las cosas.

Ayuda.


No, no voy a ponerme filosófica y mucho menos voy a ponerme en plan Coehlo y demases a dar recetas para ser feliz. Siemplemente voy a relatar lo que la felicidad significa para mi.

Hace algunos años, vivía con mis padres y estudiaba, trabajaba y hacía la clase de cosas que se supone que te producen felicidad. Tenía unos alumnos maravillosos y me encantaba ir a trabajar porque sabía que les vería y me gustaba pasar el tiempo llenando sus cabecitas de conocimiento y valores. El año pasado les ví y me di cuenta que habían crecido muchísimo pero, que casi no habían cambiado. Ahora son adolescentes, si y tienen otras preocupaciones, pero espero que conserven todo aquello que traté de inculcarles cuando eran pequeños. Me gustaría poder estar allí para resolver sus dudas, escuchar sus penas y reir con ellos.

Han sido mis primeros hijos.

También me casé. Encontré a esa persona que ha curado mis heridas, que me ha ayudado a perdonar, a quererme y aceptarme porque él también lo hace. Y por amor a esa persona dejé todo cuanto conocía y amaba y empecé una nueva vida junto a él en su país. Al principio tenía miedo y estaba asustada. Sólo estariamos nosotros y si nos peleabamos no podría ir a casa de mis padres a cobijarme bajo sus calidos brazos. Afortunadamente jamás nos fuimos a dormir estando peleados. Resolvimos nuestros pequeños (o grandes) conflictos solos y aún lo hacemos.

Fue el inicio.

Luego vino nuestro primer hijo. Bastian. Sabiamos que tendriamos que renunciar a muchas cosas pero, le queriamos desde antes de que fuera concebido y eso nos ayudaría a afrontar lo que viniera.

Empezaba a oler tan bien.

Cuando nos enteramos que Fabio venía, nos cogió de sorpresa. Sabiamos que le queriamos con nosotros pero, su vuelo llegó muy pronto. Sin embargo a pesar de las duras palabras de ciertas personas a las que prefiero ignorar, le recibimos con emoción entre apuestas internas sobre si sería niño o niña.

Todo estaba tomando forma.

Ahora, soy madre de dos hermosos niños. Esposa de un hombre del que podría decir que es perfecto pero, habrá quien diga que no. Sin embargo, es perfecto para mi y eso basta. Y he descubierto que la felicidad es esto. No tener una carrera, un doctorado, ganar mucho dinero o tener una casa enorme.

La felicidad es despertar y oir la respiración de tus hijos aunque sólo sea mediante el transmisor que conecta su habitación con la tuya. La felicidad es sentir unos pies fríos que te despiertan por la mañana y aunque te enfade despertar tan temprano, inmediatamente cambiar la cara de enfado porque son las patitas de tu hijo al subir a tu cama y buscar tu protección.

Ahora se que la felicidad existe. Y que aunque a veces el mal humor trata de opacarla, su brillo siempre se abre paso y me abriga con su calor.

Pd: Este post ha sido posteado también en el: Playground de Carolate, su servidora.

Anacecilia cumplirá 10 el próximo año. Este año aprendió a nadar, a tocar la flauta y a jugar voley. Además aprendió a darle biberón a su hermana y de cuando en vez cambiarle el pañal.

Yo cumpliré 28 años en unos meses y aun no he aprendido cómo lidiar con una niña de 9 años, con mi hija. Desde hace un tiempo son incontables las veces que terminamos peleando de todo. Si no es que demora mucho para ir al colegio, es que se demora horassss comiendo, que se distrae con tremenda facilidad, que anda con la palabra en la boca (que responde) o que hace caras de todo.

A veces siento que la quiero estrangular, siento que me puedo convertir en el Increible HULK y molestarme muchísimo por su actitud. Tiene unos aires de diva que me matan, cree que es un adulto y habla como uno. Cree tener la verdad siempre y la declara. Es terca, terca, terca. Tiene un diplomado en “volteada de ojos” cuando le pides que haga algo que no quiere hacer.

En general es una niña tranquila, no molesta a nadie, siempre pide por favor y dice gracias. Cuida a su hermana como nadie, aunque a veces la tiene como muñeco de un lado a otro, salta y salta y a la pobre Ale le falta gritar: ¡Sálvame, mamáááá!

Siento que el problema es sólo conmigo, que soy yo. Con cada una de las cosas que hace no hace más que reclamarme atención, pero la quiere todo el tiempo y habla y habla y me interrumpe. Y yo no tengo paciencia!!! En cambio Aldo y ella se llevan muy bien, son muy pocas las veces que discuten acerca de algo. A veces envidio la relación que tiene con él, creo que lo envidio a él por ser tan paciente. Por explicarle todo a detalle, por ver todos los dibujos de la tele con ella y matarse de la risa, por escoger qué música pondrán en el carro hoy para ir al colegio. Soy yo, el problema es conmigo.

Qué hago para lograr ser más tolerante con ella, qué hago para que dejemos de discutir. Ella le dice a sus amigas que su mamá es re moderna y que habla conmigo de todo, cosa que es cierta cuando no estamos en nuestro cuarto de hora. Y me encanta peinarla y a ella le gusta que le escoja la ropa porque dice que “tengo buen gusto”, y a veces somos cómplices cuando me pide ayuda para usar brillo labial, a pesar de que su padre ruega que no porque está muy chica.

Qué hago conmigo para pasar de gritar a conversar con ella, qué hago para que entienda que la adoro y deje de preguntármelo, qué hago para que deje de ser exactamente igual que YO. Sí, Ana es mi genio y figura mejorada, reloaded, updated, superada, etc etc. Terca como su madre, apasionada como su madre, “perica” como su madre, con un enorme corazón como su madre…

Te adoro princesa mia, sólo mia. Y al terminar de escribrir esto se me salen unas lágrimas porque hoy vi fotos tuyas de pequeña, porque este post iba a ser para tu hermana (como últimamente lo es todo y por eso estás molesta), porque eres tan resiliente, tan solidaria, tan libre, que me conflictúo por ser como soy contigo.

Qué lindos son nuestros hijos cuando son unos bebés, podríamos decir qué fácil es criarlos. Pero cuando crecen los problemas ya no son si botan los juguetes por todos lados, o si recogen las cosas del piso y se las meten a la boca, son más bien problemas que si no se resuelven a tiempo y adecuadamente podrían dañar de muchas formas su personalidad y su actitud hacia la vida. Pero no hay psicología, ni psicóloga que nos enseñe cómo criar a nuestros hijos, las buenas decisiones se toman pensando siempre en lo mejor para ellos, con lógica y corazón.

Hablamos,

Lu

PD: Publicado también en “Mamá de DOS chancletas

Yo me había preparado física y psicológicamente para tener un parto natural. Desde hacía meses mi doctor me venía repitiendo que la placenta estaba bien situada y que aparentemente nada impediría que mi hija viniera al mundo mediante el tradicional método de “puja, respira, puja”. Ya hasta había tenido mis clasecitas de respiración e interiormente iba repasando todo lo aprendido en mis clases de yoga para relajarme cuando llegue el momento.

Lo que sí tenía bien claro es que quería un parto sin dolor. Reconozco públicamente ser una perfecta cobarde y bastante alharaca así que para evitar hacer papelones y no propiciar el odio de todo el personal médico hacia mi persona, con bastante anticipación le había pedido a mi doctor que ni bien me vea llegando a la clínica con contracciones, él me espere en la puerta con la epidural en la mano. El doctor muy sonriente me dijo que ni me preocupe, que la anestesia la ponían por default a todas las parturientas salvo que alguna santa mártir indique lo contrario. Y pues, como yo de mártir no tengo nada y de santa sólo el nombre, me quedé tranquila.

Ya mi mamá, quien años atrás había tenido un traumático parto natural con mi nacimiento (traumático porque hubo complicaciones) y luego dos cesáreas con mis hermanos, me había dicho que la sensación de parir naturalmente era inolvidable, que realmente sientes que das vida. Claro que ella fue una de esas santas mártires que no quisieron anestesia, yo no quería llegar a tanto pero me hacía ilusión la idea de colaborar activamente en el parto, ya que el hecho de no sentir mayor dolor no significaba que igual pudiera experimentar las contracciones y pujar, al menos eso fue lo que me habían dicho.

También me habían dicho que ni me preocupe en llamar al doctor o a la matrona si es que no presentaba alguno de estos dos síntomas: contracciones dolorosas cada cinco minutos o rotura de la bolsa. Yo ya venía sintiendo contracciones hacía días pero a intervalos irregulares y no muy dolorosas que digamos. El domingo 17 de agosto al mediodía boté el tapón mucoso y ese fue el inicio de mi trabajo de parto, aunque en ese momento aún no lo sabía.

Tanto había escuchado sobre lo dolorosísimas que eran las contracciones pre parto, que simplemente cuando a mí me empezaron asumí que aún no dolía lo suficiente y seguí haciendo mi vida cuasi normal aguantándome como las machas. Así estuve toda la tarde del domingo, con contracciones cada 20 minutos pero según yo, aún no lo suficientemente dolorosas. Cuando a las 7 y media de la noche, bajaba del auto para entrar a la iglesia a escuchar misa, una contracción me paralizó. Mi mamá y mi esposo insistieron en que llame al doctor en ese instante pero yo cual soldado valiente dije que ni hablar, que me habían dicho que llame cuando tenga las contracciones cada cinco minutos y yo soy muy obediente. En pleno sermón del cura me vino otra contracción súper heavy, y saliendo de misa otra que casi me hizo llorar. Ahí ya me convencí de llamar. Hablé con la matrona, quien me dijo que fuera para la clínica.

Llegué a la clínica a las 10 de la noche, la matrona me hizo un tacto (eso para mí fue lo peor de todo el trabajo de parto, el tacto, prefiero mil veces las contracciones) y descubrió que tenía dos centímetros de dilatación. “Te quedas” – me dijo. Me llevaron a la sala pre parto y me pusieron una vía con oxitocina para acelerar las contracciones. “Me avisas cuando ya no aguantes el dolor y quieras la anestesia”, pero yo curiosamente muy valiente, sentía que todavía podía aguantar el dolor, el cual sinceramente tampoco me parecía taaaaaaaaaaan terrible, claro que sólo tenía dos de dilatación, me imaginaba que después la cosa se pondría más fuerte pero estaba dispuesta a aguantar todo lo que pudiera.

Como a la una de la mañana, ya tenía contracciones cada tres minutos y un poquito más fuertes. Ahí sí ya me sentía como en las películas. Sin embargo aún no me animaba a pedir la epidural. Realmente fue la matrona, quien me vio sufriendo, la que llamó al anestesista porque según yo podía aguantar un poco más. Ya con la epidural la historia fue otra. No me dolía absolutamente nada. Es más hasta podría haberme bailado el chachachá entero con mi panza. Qué maravilla, qué felicidad, la vida es linda, así una daría a luz todos los días. Lo malo fue cuando me mandaron a caminar por el pasillo para acelerar el encajamiento de la bebe y apurar la dilatación y las piernas no me respondieron. No las sentía. Ni modo, tuve que quedarme echadita en la cama viendo en la tele las competencias de nado sincronizado de las olimpiadas mientras esperaba que la oxitocina surta efecto. Como a las dos de la mañana recién pude caminar, lo que significaba que la anestesia estaba perdiendo fuerza. Efectivamente, al ratito empecé a sentir nuevamente contracciones, y bastante fuertes. Ah no, ni hablar, ya había experimentado el cielo y ya no quería seguir jugando a la mujer valiente, llamen al anestesista por favor!!! Nueva dosis de anestesia y la felicidad total nuevamente.

Así llegamos a las 4 de la mañana, para mí las horas se pasaron rápido realmente pero cuando veía la cara de cansancio de mi esposo y de mi mamá entendía que para ellos la noche se estaba haciendo súper larga. Me hicieron un nuevo tacto que ni lo sentí esta vez debido a la anestesia y descubrieron que sólo tenía 4 de dilatación. No recuerdo si fue en este momento o antes que me rompieron la bolsa y el líquido amniótico salió con un poco de meconio. Ante esto la matrona me comunicó que al parecer sería conveniente una cesárea pero que primero había que llamar al doctor para que de su opinión.

Mientras despertaban al doctor y llegaba a la clínica dieron casi las cinco de la mañana. Lo que finalmente me dijo el doctor fue bastante convincente. En seis horas sólo había llegado a cuatro de dilatación. En este plan podía pasarme más de 24 horas y ellos por norma sólo ponen tres dosis de anestesia y yo ya llevaba dos. Así que si quería tener un parto natural sin dolor iba a ser imposible. Por otro lado, la bebe aún no se había encajado y a estas alturas ya debería estarlo por lo que al parecer mi pelvis es bastante estrecha (o la bebe es muy cabezona, también podría ser ¿no?) Y lo que realmente me convenció fue que el líquido amniótico ya estaba con meconio lo que podría indicar sufrimiento fetal. Así que caballero, cesárea nomás, tanto prepararse para el parto natural para que finalmente te hagan un tajo en la panza.

Mientras me llevaban al quirófano comencé a temblar, no me gustan para nada las operaciones (bueno, ¿a quién le gustan?) y sumado al nerviosismo de saber que por fin iba a conocer a mi hijita, más la anestesia, no sé que me pasó pero empecé a sentirme pésimo. Náuseas, escalofríos, horrible oye, sentía que me iba a morir. Encima ya sentía que me estaban cortando la panza y a mi esposo no lo veía por ningún lado. “¿Dónde está mi marido????”, “Lo hacemos entrar al final”, respondió alguien por ahí. Todos estaban vestidos de verde y yo no me sentía nada bien, en eso vi a mi esposo, disfrazado de doctor, ok todo está bien entonces. “Ya va a nacer”, dijo alguien por ahí y en eso un tirón y la presión en el vientre desapareció y a continuación el sonido más lindo del mundo, el primer llanto de mi bebé.

“Quiero verla”… me la enseñaron durante dos segundos, suficientes para darle un beso antes que se la llevaran a examinarla. Gracias a Dios estaba perfecta. La que estaba pésima era yo, ahora mis dientes sonaban unos contra otros el doctor me decía que deje de mover la piernas que tenían que cerrarme la herida pero yo no sentía que estuviera moviendo nada, las náuseas eran insoportables y según mi esposo estaba pálida como papel.

Escuché decir que estaba experimentando una reacción a la anestesia. “Ursula, te vamos a dar algo para que se te pase, pero te puede provocar un poco de somnolencia, ok?” Sí por favor, denme lo que quieran pero que pase esta sensación por favor!!, eso lo pensé porque ni fuerzas tenía para hablar. Pues me inyectaron diazepán y me mandaron a la estratósfera.

Recuerdo entre sueños que me sacaron del quirófano en una camilla con Ivanita ya vestida a mi lado, entre nubes he visto a mi mamá esperando en el pasillo, entre musarañas me han llevado al dormitorio y entre angelitos de la guarda he escuchado que decían que mejor se llevaban a la bebe a neonatal porque la madre (o sea yo) no estaba en condiciones de alimentarla.

Resucité a las diez de la mañana sintiéndome la madre más desnaturalizada del mundo. Mi hija había nacido y yo con las justas la había visto dos segundos. “Tráiganme a mi bebe por favor”, le pedí a las enfermeras. Cuando me trajeron a Ivanita al dormitorio y me la pusieron al lado, recién pude conocerla, recién pude ver lo pequeñita que era, lo parecida que era a su papá, recién pude contemplarla y enamorarme de ella, recién pude maravillarme de tenerla por fin a mi lado.

Hay muchas personas que dicen que agradezca que me hicieron cesárea, que ellas lo prefieren mil veces antes que un parto natural. Yo no sé, nunca he tenido un parto natural como para poder comparar, así que me quedé con las ganas de vivir esa experiencia. Me hubiera gustado estar más consciente en el momento del nacimiento de mi hija, pero bueno, ya conté como fueron las cosas. Aunque finalmente lo que importa es que Ivana nació no?? El cómo ya pasa a ser una anécdota, ahora lo que importa es la realidad de cada día, el verla crecer fuerte y sana y el amarla cada día un poquito más.

ESTE POST LO PUBLIQUÉ HACE UN AÑO, CUANDO MI NENA CUMPLIÓ CUATRO AÑOS. AHORA ACABA DE CUMPLIR CINCO… PERO EL POST SIGUE VIGENTE!!!

Querida Hijita:

Increíblemente, ya tienes cinco años. Yo, que te tuve después de 35 años de hacer lo que me daba la gana, como manda el mainstream actual, confieso (no sin vergüenza) que al principio me costó mucho adaptarme a tí: te adoraba, pero vivía eternamente cansada y me quejaba de que no me dejabas dormir, de que exigías mucho, de que eras una dictadora… etc. Aunque tu papá y yo te encargamos con mucha ilusión, ninguno de los dos tenía idea de lo que significaba, en la real vida diaria, dejar de ser los seres egocéntricos que éramos para convertirnos en padres. En tus padres. Felizmente, tu inocencia y tu cariño nunca supo de esas luchas internas nuestras –ni se enteró de mi depresión postparto– y al final nos conquistaste con tus sonrisas y tu cariño incondicional. Sobre todo, nos metiste a tu bolsillo con tu fe en nosotros: no podíamos menos que estar a la altura de tus ilusiones. Como decía el viejo Gabo: “los hijos no se quieren por ser hijos, sino por la amistad de la crianza”.

Ahora tienes cinco años y le aclaras a todo aquel que se atreva a equivocarse, diciéndole con energía “¡YA NO SOY BEBÉ!”. Es cierto, veo tus fotos, hurgo en mis recuerdos, veo qué grande estás y disfruto notar cómo te gusta conversar con nosotros: y aunque (confieso, con vergüenza) no sé si soportaría volver a pasar por tu turbulento y exigente primer año de vida, empiezo a desear que te quedes así, de la edad que tienes ahora, tus cinco parlanchines años, por mucho tiempo más.

Todavía crees que somos lo máximo; tu frase “mi mamita dice que…” me convierte en una autoridad en el tema, mejor que cualquier postgrado o doctorado; tu papito es tu héroe; y te encanta jugar con nosotros. Y aunque a veces nos morimos de miedo de fallarte, creemos que hacemos lo mejor posible por demostrarte nuestro cariño y por encaminarte en la vida.

Sé que nuestro tiempo juntos es prestado, que tu destino es ser libre. Sé que debo prepararte para volar sola. Pero, mientras tanto, mientras llega ese día (anhelado y temido) en que empieces a desear probar tus alas y medirlas, espero que nos permitas seguir disfrutando de nuestros momentos juntos, que son especiales e inolvidables justamente porque somos una familia y estamos juntos. Como la otra tarde en el parque, o compartir el lonchecito, o como la celebración de tus cumpleaños. Como casi cada momento que compartimos en familia.

Feliz cumpleaños, hijita: te queremos mucho. Recuérdalo siempre. Siempre estaremos a tu lado.

Tus papás.

Sí! Hoy nació IVANA!

Saludos a los orgullosos papás Ursula y Augusto!!

Y por siaca, Ursulix recibe felicitaciones en FACEBOOK y en su blog también!

Creo que ser mamá es dificil. En realidad si empezamos desde el principio, el tener 9 meses dentro de ti a una personita, ya es algo complicado. Al comienzo puede ser que no tengas ganas de comer o que algunas cosas te provoquen nauseas. Luego, conforme pasan los meses, ya la ropa no te queda y ya no puedes dormir boca abajo. A veces las “pataditas” que sientes son dolorosas y ya no resistes mucho tiempo de pie. Luego, te empiezan a doler algunas articulaciones y te despiertas varias veces en la noche para ir al baño (porque la vejiga ya no tiene suficiente espacio). Tienes que comprar zapatos más anchos. Algunas, menos afortunadas, se hinchan como pelotas, se les sube la presión y pueden llegar a tener otras complicaciones un poco más serias.
Pero (al menos para mi) el embarazo no fue un problema (a excepción de la pre-eclampsia, mi embarazo fue bastante tranquilo.
Una vez que el niño(a) nace, uno aprende muchas cosas (y se equivoca en otras más). Cada madre tiene tantas anécdotas que podriamos escribir todos los dias de nuestras vidas sin parar. Da nervios, miedo, o al menos ansiedad, ver a una criaturita tan indefensa, que depende al 100% de ti. Es tan pequeño y tan frágil. Hay que cuidar el cordón umbilical (hasta que un día se cae) y si es varón y circuncidado, tambien hay que cuidar esa área (y atormentarte la vida preguntándote si hiciste lo correcto o no). Hay que ser delicadas para bañarlos, para cambiarlos, para todo en general. Hay que tener muuuucha paciencia y una energia que uno no entiende de donde saca, para soportar noches en vela, dolores de espalda, etc.
Nunca más, nunca más uno vuelve a dormir sin preocupaciones. Y nunca más podrás irte a dormir sin verificar cosas tales como si las ventanas están bien cerradas (para que no se enfrie de noche), si tiene todo lo necesario para el día siguiente.
Es posible que la gran mayoria de madres se despierte al primer “ah” del bebé. Yo incluso le llegué a ganar al aparatito que se coloca para que escuches si tu bebe llora estando en otro cuarto (disculpen, no recuerdo la palabra, debe ser el aspartame).
Y si se enferman…… es terrible. Darias todo porque no estuvieran enfermos, verlos sufrir es horrible y obviamente pasas dias y noche terriblemente preocupada y angustiada. Debes saber (o aprender) manejar la fiebre, curar heridas, sostener su cabecita si vomitan, etc. Y esto es dificil hasta para una madre que es doctora.
Pero eso, todo tampoco es tan terrible. Lo haces, lo aprendes, lo perfeccionas.  Lo que si me parece terrible (y a lo mejor me preocupo mucho) es que nosotras somo en gran parte responsables de lo que esas criaturas serán de grandes. Es cierto que hay una serie de factores más, pero en nuestros hombros hay una gran responsabilidad para criar hombres y mujeres que no sean unos engreidos, irrespetuosos, flojos, de baja autoestima, maleducados, etc etc etc. Yo soy muy aprehensiva, lo sé, pero no puedo evitar preocuparme (y preguntarme) si estaré haciendo bien las cosas, si no seré demasiado obsesiva, si no estaré engriendolo mucho, si no estaré siendo sobreprotectora, si las proximas decisiones que tome (junto con mi esposo, obvio), serán las “correctas”. Si todo lo que hice, hago y haré, podrán lograr el objetivo máximo que tengo en esta vida (con respecto a mi hijo): Que sea feliz, que viva feliz.
Todos los días le pido fuerzas a Dios y sabiduría para poder guiar a mi retoño por un buen camino, y también le pido que me de por lo menos unos cuantos años más a mi y a mi esposo para poder disfrutarlo (estoy hablando de mi hijo por siacaso). Todos los días le agradezco a Dios por mi Sebas, y también por mi madre, porque recien cuando uno es madre, comprende al 100% lo que significa serlo.
Mi hijo está un poco malito, pasé una noche en vela con él hace 2 dias, y hoy me toca estar de guardia 24 horas. Gracias a Dios que su padre está libre hoy y se queda con él, pero aún así, a pesar de que confio en mi esposo (y a pesar de que la nana se queda hoy para ayudarlo), no puedo evitar sentirme algo “culpable” por tener que trabajar fines de semana (sobretodo si esta enfermo!)
En fin, solo espero que siga mejorando y que mañana nos veamos de nuevo.
 
 
(también publicado en : Mami Brujita  )

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